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martes, 22 de mayo de 2018

LA OTRA CARA DEL FESTIVAL DE MÁLAGA. EL FESTIVAL Y LOS SIETE PECADOS CAPITALES: 1.- LA ENVIDIA


Imágenes del cortometraje Versus de Demetrio Elorz

Para (casi) terminar todos los artículos que hemos publicado en torno al 21º Festival de Málaga - Cine en español, vamos a revisar los principales ejes temáticos de las películas proyectadas desde una perspectiva poco usual. Tomando como referencia los siete pecados capitales, podremos repasar los principales títulos del certamen así como aquellos a los que, hasta ahora, no hemos hecho referencia. Al mismo tiempo, nos servirá para comprobar que los pecados ya no son lo que eran. O, quizás, sí.

* * *

LA ENVIDIA

Santo Tomás de Aquino definió la envidia como la "tristeza del bien de otro". Todavía hoy, el Catecismo de la Iglesia Católica establece que la envidia "manifiesta la tristeza experimentada ante el bien del prójimo y el deseo ordenado de poseerlo, aunque sea en forma indebida" y, para exponer las consecuencias añadidas de esta grave falta, cita a San Agustín (que veía en la envidia "el pecado diabólico por excelencia") y a San Gregorio Magno (que afirmaba que "de la envidia nacen el odio, la maledicencia, la calumnia, la alegría causada por el mal del prójimo y la tristeza causada por su prosperidad").
Aun sin ser creyente, cualquiera podría reconocer en todas estas expresiones un estado de ánimo (no precisamente inusual) por el que unas personas se sienten molestos por la buena situación de otras, llevándolas a caer en una situación de desagrado permanente, rivalidad malsana y, efectivamente, la utilización de malas artes para complicarle la vida a quien todo parece irle bien.

Este sentimiento, tan humano, ha alimentado la trama de un sinfín de películas y, como no puede ser menos, está presente en algunas de las películas que hemos podido ver en el certamen malagueño. Pero, como es lógico, la cultura actual ha ampliado su visión más allá del aspecto religioso-moral para ahondar en las causas que dan lugar a la envidia en los tiempos actuales y ha puesto su dedo acusador en un sistema social que favorece la competitividad extrema y el individualismo excesivo. La falta, así, de una dimensión social bien articulada en nuestra vida cotidiana sería la raíz de un estado de ánimo que puede provocar animadversión y agresividad frente al otro.


Imágenes del cortometraje Versys de Demetrio Elorz

La expresión más clara de este punto de vista tuvo lugar en el cortometraje Versus de Demetrio Elorz Lazkanotegi donde se muestra (a partir del enfrentamiento entre dos tenistas) esa rivalidad abstracta, esa competitividad brutal, destructiva, extrema hasta perder su sentido, que, por desgracia, forma parte, en más ocasiones de las deseadas, de nuestro día a día.



Tráiler de Versus

Pero si ese corto mostraba el "pecado" quintaesenciado y destilado para mostrárnoslo despojado de todo ropaje o adorno embaucador, otros títulos mostraban diversas variantes del mismo. Por ejemplo, en El mejor verano de mi vida de Dani de la Orden, seremos testigos de una de las variantes más importantes de lo que podríamos denominar la "envidia estructural" del sistema: la envidia laboral. Arturo Valls mantiene una enfermiza rivalidad con Leo Harlem por superarle en cifras de ventas al terminar el verano



Leo Harlem y Arturo Valls en El mejor verano de mi vida de Leo Harlem


Esta "envidia laboral", que va más allá de una sana competencia, se puede acabar convirtiendo en una contradicción letal para el sistema, ya que, si se le va la mano en alimentar el individualismo, la propia capacidad de crear una organización eficaz y cohesionada puede quedar seriamente dañada. De hecho, algo de eso intuye la película (sin acabar de concretarlo con solidez) ya que los tejemanejes en torno a la empresa donde trabaja la esposa del personaje de Leo Harlem (interpretado por Toni Acosta) y la mala influencia de dos supuestos "asesores imparciales" (Jordi Sánchez y Antonio Dechent) son el reflejo del apetito malsano por el bien ajeno, algo que sería la consecuencia indeseada del materialismo y del egoísmo alimentados por el propio sistema.

Los adioses de Natalia Beristáin plantea un tipo de envida distinto: la que siente el marido por su esposa, que demuestra ser más brillante y exitosa que él. Esta película reconstruye la biografía de unos personajes reales: la escritora mexicana Rosasrio Castellanos (interpretada en su edad madura por Karina Gidi y en su juventud por Tessa Ia) y el filósofo Ricardo Guerra (interpretado en su edad madura por Daniel Giménez Cacho y en su juventud por Pedro de Tavira).



Imagen de Los adioses


Si antes hablábamos de las consecuencias indeseadas de una "envida estructural", aquí cabrá hablar por una envidia inducida por un progreso (en este caso, la integración de la mujer y la consecución por parte de la misma de éxitos antes impensables) que no acaba de ser aceptado o asimilado. Lo más terrible que se refleja en esta película mexicana es el sistema de poder que consagra para el hombre una posición superior frente a la mujer que, pese a los avances conseguidos, aún tiene que soportar una posición subordinada en demasiados casos y circunstancias.



Tráiler de Los adioses


Finalmente, como una variante del tipo anterior de envidia es la envidia en el seno de la familia, en concreto, la envidia entre hermanos o, como en este caso, entre hermanas. Esto se puede ver en Con el viento de Meritxel Colell. Porque los reproches del personaje de Ana Fernández (la hermana que se quedó en el pueblo) al personaje de Mónica García (la hermana que se fue y que triunfó como bailarina) caben ser interpretados como una manifestación de envidia por los logros conseguidos por ella, algo así como una especie de retorno al mito de Caín y Abel, una fuerza que parece ser atávica en el ser humano.



Arriba a la izquierda, Mónica García. Abajo a la derecha, Ana Fernández. Dos hermanas entre las que existe una situación de gran tensión en Con el viento


Pero, desde otro punto de vista, no es más que una envidia surgida de las mismas circunstancias que las descritas en la película anterior: el acceso de la mujer a nuevas oportunidades profesionales y laborales, crearía tensiones no sólo con sus parejas, sino también con otras mujeres que, habiendo optado por trayectorias vitales más "tradicionales", no pueden dejar de ver con cierto resquemor los logros conseguidos por aquellas que han decidido aprovechar los avances producidos.



Tráiler de Con el viento

En cualquier caso, la envidia generaría efectos perniciosos para el equilibrio de las organizaciones y para el de las células fundamentales en las que se desarrolla la convivencia del ser humano, como es la pareja o la familia. Aunque ya el peso de la religión en nuestras creencias se ha reducido considerablemente, el rechazo a la envidia sigue siendo tan válido como hace veinte siglos. Por algo será.

2 comentarios:

  1. Siempre es refrescante encontrar una nueva mirada sobre el festival y la elección de los pecados capitales es una premisa muy interesante. Muy acertadas las películas elegidas y cómo defines cada aspecto de la envidia.
    Marta y Lorenzo

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